Por eso me gusta montar a caballo, también.

Hoy alguien me dijo que le gustaba verme montar, porque se notaba lo mucho que lo disfrutaba. Jamás alguien me había dicho algo tan cierto, y me hizo automáticamente recordar algo.

Han leído o visto la película de Dear John? Si no lo leyeron, lo recomiendo mucho. Si la vieron, LEAN EL LIBRO porque es la película inspirada en un libro más chafa que he visto en mi vida, jaja. Suena a otra tediosa y aburrida novela romántica, pero es una de mis favoritas porque no solo muestra a un par de adolescentes derramando amor, sino que también tiene un lado muy independiente a la relación de pareja… muestra una pasión hacia los caballos, y dentro de la historia hay una parte demasiado humana donde se habla sobre el autismo. Léanlo, de verdad.

Soy de las que subrayan frases cada vez que leo algo, sin excepción. En el caso de este libro, hay dos fragmentos en específico que me encantan y con los que me identifico demasiado: el primero, la descripción de lo que yo también siento al montar; esa paz en el cuerpo y esa plenitud en el alma que solo los que estamos verdaderamente apasionados por algo, podemos llegar a sentir. Y el segundo, la enorme verdad de que ver a alguien haciendo lo que más le apasiona, será el momento de más plenitud y felicidad en el que jamás podrás ver a esa persona. Les comparto aquí esos dos fragmentos…

–El surf es un deporte solitario, uno en el que los largos intervalos de aburrimiento se solapan con los de actividad frenética, y que te enseña a fluir con la naturaleza, en lugar de luchar contra ella… Se trata de encontrar el equilibrio justo. Al menos eso es lo que cuentan en las revistas de surf, y he de admitir que estoy bastante de acuerdo. No existe nada tan emocionante como colarse bajo una enorme ola en forma de tubo y vivir entre una pared de agua mientras la ola enfila hacia la costa. Pero yo no soy como la mayoría de esos chavales con la piel curtida y el pelo lleno de trenzas que se pasan todo el santo día, cada día, haciendo surf porque creen que es el no va más, la experiencia más sublime de esta existencia. No lo es. Yo lo hago porque el mundo es un lugar TERRIBLEMENTE RUIDOSO, y cuando estás ahí solo, en medio del mar, deja de serlo. Incluso eres capaz de escuchar tu propia respiración.
–Como montar a caballo- concluyó Savannah.
–¿Cómo?
–Lo que estás diciendo. Por eso me gusta montar a caballo.

Esta soy yo. Mi mayor pasión, mi mejor compañía

(…) La pasión es pasión. Es el entusiasmo entre los espacios tediosos, y no importa hacia dónde vaya enfocada. 
–Exactamente. Pueden ser monedas o un deporte o política o caballos o música o fe… La gente más triste que he conocido en mi vida es la que no siente una pasión profunda por algo. La pasión y la satisfacción van cogidas de la mano, y sin ellas, la felicidad es temporal, porque no existe entonces nada que la haga perdurar. Me encantaría escuchar a tu padre hablar sobre monedas, porque es entonces cuando ves realmente a la persona en su mejor momento, y he descubierto que la felicidad del prójimo es, normlamente, COTAGIOSA.    

Dear John de Nicholas Sparks

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