Respecto a mi entrada anterior, les comparto esta cita que esta tarde me compartió a mí alguien muy especial…

Maestro no es el que enseña, sino el que inspira.

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Pedazo de cantaora

Me he ausentado un poco de mi blog en estos días. Es mi Closing time y tengo demasiados pendientes. Días en los que tengo muchos planes y poco tiempo (muy poco tiempo). Días como hoy que llego muerta a casa y por más que quiera tomarme un tiempo para escribir, me voy quedando dormida sobre el teclado. Y así no suelo escribir cosas muy coherentes.

ImagenHoy estuve platicando con mi maestra de flamenco, cosa que hago poco porque ella es un personaje realmente extraño. Tímida y difícil de sentirse en confianza. He tomado clases con ella 5 meses y vaya que le he cogido un aprecio enorme porque no es solo la maestra que nos enseña una técnica de baile, un compás, una coreografía –y vaya que es excelente enseñándolo– sino que además es esa maestra que te da enseñanzas de la vida, del arte. Tiene una manera tan suya de expresarnos las cosas… Le cuesta mucho darse a entender, explicarse, y a la vez solo las que estamos con amor y pasión en la clase logramos entenderla. Solo aquellas que vemos en ella no la perfección, sino el arte. Su agresiva pasión por lo que hace.  Es el tipo de maestra que en vez de corregir diciendo “falta coordinación”, te dice “falta pasión”. ¿Qué tan seguido se encuentran personas así? Poco común. 

Amalia es ese tipo de maestra que expresa mucho más con su cante, con su mirada, con su sonrisa, que con las palabras. Es esa profesora que quien sea que conviva con ella por un lapso de tiempo, se quedará permanentemente con un cachito de ella en su estilo, en su personalidad, una ligera influencia de la gran artista que es.

Es lindo encontrar ese tipo de mentores, de maestros, de ejemplos, no? Aquellos que comparten sus conocimientos, y ademas sus experiencias. Aquellos que contagian ganas por algo, y además alegría para todo lo demás. Aquellos que no logras entenderlos un día, y al otro te identificas mucho con ellos. Aquellos que enseñan con la mirada y confunden con palabras. Aquellos que te exigen más si saben que puedes dar más, y no te apresuran ni presionan si ven que no entregas todo en el entrenamiento. Aquellos de los que debes ganarte su atención, su respeto, su interés. No sé. Es muy difícil de explicar. Son simplemente personas que nunca se borran de las memorias, de los recuerdos y de los sentimientos sin importar el tiempo durante el que formaron parte de tu vida.

El tiempo pasa volando

Al inicio de este ciclo escolar pedí que pasara volando, y así fue. En menos de un mes habré terminado mi preparatoria. En un poco más, estaré disfrutando de Sevilla… Y en un poquito más seré parte de la comunidad estudiantil universitaria. Aún no me la creo. 

Es impresionante cómo hay momentos y etapas que nos parecen eternos, y otros que apenas los vemos pasar. Soy de la idea de que la mejor etapa de nuestra vida es la adolescencia y el final de ella, esa transición hacia la adultez. Es donde más aprendemos, donde más experimentamos, donde más soñamos, donde más disfrutamos, desde mi punto de vista. Para mí se pasó volando a ratos, y a paso de tortuga en otros, pero al menos yo, la disfruté al máximo.

Lo que viene a algunos les da nostalgia, a otros miedo, a otros nervios, pero supongo que a la mayoría nos da emoción (a mí en lo particular me da muchísima emoción). Es una incertidumbre de lo que se avecina respecto a todo. Respecto a mis estudios, respecto a la primera vez que viviré lejos de mi madre, respecto a una nueva ciudad, respecto a TODO… Y la incertidumbre mata pero emociona. 

Estoy impaciente por empezar a estudiar mi carrera.

Les dejo uno de los tantos autorretratos de mi pintora favorita, Frida Kahlo, que hace referencia al tiempo. El nombre de la obra es precisamente El tiempo pasa volando.

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Lo que importa en la vida y lo que te hará lograr tus sueños, es tener actitud. Los conocimientos podrás adquirirlos en cualquier etapa de tu vida, pero si desde joven no tienes actitud ante las situaciones, estás jodido para siempre.

-Mi papá.

…O algo así. Cito de memoria.

Marco Colin

Resulta que Marco Colin es un publicista que sigo en Twitter desde hace mucho tiempo (@MarcoColin por si gustan darle follow). Es un usuario bastante interesante porque a menudo publica minicuentos en 10 o 15 tweets. Muy extraños la verdad, muestra de su tan infantil imaginación. Tiene demasiada chispa al escribir y claro, como creativo, dibujante y escritor, tiene su blog. No es en WordPress, pero den clic aquí para poder echarle un vistazo.

Hubo una entrada que en especial me agradó mucho. Una reflexión muy original y sarcástica de la realidad que al menos en mi país, veo a diario. Motociclistas arriesgando su vida sin usar casco. Se las comparto, sé que les gustará.

El Codo Inmortal

Hoy se me vuelve a aparecer: el motociclista del codo sensible. Caracolea peligrosamente entre los coches, mirando con desdén, pavoneándose, haciéndole al mandrake y con mucha valentía. Va a exceso de velocidad. Se distrae. Pierde el equilibrio y casi cae, pero se recupera.

Es un mensajero y trae moto nueva. El casco es también nuevo pero no alcanzo a distinguirlo claramente, porque lo lleva puesto en el codo. Como señora con bolso, lo va cargando de esta forma mientras se juega la vida. Resulta evidente que no hay mucho de valor dentro de su cabeza, razón por la cual la descuida para favorecer una articulación. Probablemente tenga un fuerte dolor allí, o un órgano vital como su corazón o hígado se encuentren encapsulados en ese lugar. O probablemente nomás le da hueva. O le pica el casco por ser nuevo. O no le gusta el olor del plástico. O se siente inmortal.
De vez en vez se ajusta el casco en el codo: levanta el brazo en cuestión y mueve la mano vigorosamente como si agitara un pandero. Es en estos acomodos cuando está más cerca de caer, porque controla el manubrio con una sola mano. Esto lo repite una y otra vez, mientras echamos carreritas: Trata de rebasarme en una recta larga y juego con él, haciendo el espacio suficiente como para dejarlo entrar, pero inmediatamente acelero y cierro esa ilusión de rebase. Como que quiero darle una lección pero no agarra la onda. Me pregunto por qué no se pone el casco de una buena vez, y se ahorra el acomodo. Se me hace tarde y abandono el juego. Así que acelero y lo dejo atrás para siempre. Por el retrovisor veo su mano en alto pintándome dedo.

Let’s go biking!

Si hay algo que le agradezco infinitamente a mi padre, es haberme llevado de pequeña tan seguido a pasear en bici. Son de esos recuerdos de la infancia que se quedan intactos y enseñanzas que agradeces mucho haber obtenido. Además puedo presumir que soy una excelente ciclista gracias a él.

En mi ciudad, y en general en mi país, desgraciadamente los ciudadanos no tenemos la cultura de transportarnos en bici o siquiera de respetar a los pocos ciclistas que se ven en las calles. A pesar de eso, las pocas veces que me transporto así, lo disfruto muchísimo. Hoy lo hice, y de verdad que es un ejercicio demasiado relajante. Mi más sentido pésame a todos aquellos que corren en una caminadora en casa o hacen ejercicio en una bici de spinning, en vez de hacerlo outdoor sintiendo el aire pegar en la cara, viendo la gente pasar y el panorama que nos rodea.

Casi es verano y el clima no es pretexto para no desempolvar nuestras bicicletas, y si no tienen, consigan una porque seguramente les será más útil que muchas cosas que tienen en casa… ¡Y además es un transporte 100% ecológico! Bastante falta le hace a nuestro planeta que dejemos a un lado la flojera por usar transportes que no dañen a nuestra atmósfera, nuestra única atmósfera.

 

CAVALIA

Estoy sumamente emocionada porque está en mi país la temporada de un espectáculo único que no me cabe una duda que me hará llorar de la emoción. Mis pocos ahorros los gastaré en mi boleto, estoy segura que valdrá la pena. Oportunidades como ésta, pocas.
…Y por cierto, si tienen la oportunidad de ir a verlo, VAYAN! Estarán todo este mes y parte del próximo en el DF. Si no son mexicanos ojalá pronto se presente el espectáculo en su país.
Les comparto un video…

Mojito

Hace unos meses hice una visita con un grupo de mi escuela a una casa hogar de mujeres con parálisis y retraso mental. Fue de esas experiencias que marcan de una manera muy significativa tu vida y hacen  dar un giro de 180º a tu mente y a la perspectiva que tenemos respecto a ciertas cosas. Ese tipo de vivencias te hacen valorar mucho lo que poseemos, pero son pocos a los que se les queda perfectamente grabada esa memoria y esa reflexión ante la vida. Cuando salí de aquel lugar, pensé en dos cosas: es la primera pero definitivamente no será la última vez que tengo una experiencia de este tipo, y en un futuro quiero hacer labores enfocadas a la ayuda de estas personas. Qué mejor que hacer esas labores cerca de algo que siempre he amado: los caballos.

La equinoterapia, al igual que la delfinoterapia, se ha comprobado que es una de las técnicas más efectivas para el tratamiento de problemas motrices y mentales. El simple hecho de montar a caballo, es una de las actividades que más seguridad y autoconfianza le puede dar a quien la realiza. Hablando entonces de equinoterapia, hay 2 factores que logran este desarrollo en el tratamiento de ciertas discapacidades: la manera simétrica al caminar de los caballos, y su temperatura corporal.

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“Mojito”

Es lógico que para que el objetivo de las terapias se logre al 100% no es suficiente contar con cualquier equino. Se necesita un caballo con cierto carácter (mucho más noble que los demás), y un caminar con movimientos muy precisos, firmes y derechos.

Respecto a esto, hace poco leí una reseña sobre el específico caso de Mojito, un caballo en México que ha dado más de 20 mil sesiones de equinoterapia durante más de 30 años, convirtiéndose en el número 1 a nivel mundial en este tipo de actividad con equinos.

Es impresionante saber que un animal puede ser la ayuda esencial en un desarrollo tan significativo de muchas personas.

He montado durante 10 años y puedo decir que es tiempo suficiente para afirmar que los caballos son animales sumamente inteligentes y nobles, y saben mezclar esas dos características a la perfección. Son animales que saben tomarte la medida fácilmente a cualquier jinete. Difícilmente un caballo reparará o se parará de manos mientras un niño lo está montando. Claro que son criaturas imponentes y como a muchas otras especies de la naturaleza, se les debe tener respeto, pero su inteligencia llega al grado de saber cómo comportarse con un jinete según el trato que éste le da. Además se sabe gracias a la historia, que los caballos son animales que han convivido con el ser humano desde hace muchos siglos, y por lo tanto se puede decir que ellos son parte de nuestra historia y nosotros somos parte de la suya.

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Quien me conoce aunque sea lo más mínimo, sabe lo mucho que amo a estos animales. Sin duda espero que sean siempre parte de mi vida y pueda involucrarme con ellos de distintas maneras. No pienso dejar de practicar equitación, pero a partir de la experiencia que viví y de mi amor por estos animales, una de mis metas es incrementar en unos años mis conocimientos equinos para dar equinoterapias y poder ser parte de labores que traen consigo tanta satisfacción y ayuda humanitaria.

Nuestra era

He comprendido que nadie se equivoca directamente al hablar… todo depende de la perspectiva desde la cual se vean las cosas. He ahí el dilema. Nuestra perspectiva. Pocas personas tendrán ojos y criterio para ver la misma, y esto ocurre en todo lo que nos involucra: arte, política, problemas sociales, educación, familias…

La sociedad y sus individuos solemos ser un caos constante, una máquina con grandes fallas, un ensayo mal escrito o un argumento con contradicciones. Nunca funcionará del todo bien porque quienes la componen son humanos, y los humanos no son seres perfectos y nunca llegarán a serlo. Esto empeora cuando, desgraciadamente, el humano decide usar su capacidad intelectual -única entre todos los demás seres vivos- de manera negativa (de ello hablaba en alguna de mis entradas pasadas). Nuestro cuerpo ha evolucionado -y contamos con enormes evidencias de ello- a lo largo del tiempo, pero no parece acaso que nuestra mente de vez en cuando suele estancarse?… Se abolió la esclavitud, pero no han cesado los abusos y las explotaciones contra ciertos sectores de la población. Las mujeres ya tienen derecho al trabajo, a la educación e incluso al voto (en la mayoría de los países), pero aún existe la violencia física y psicológica contra gran parte de la población femenina en muchas sociedades. Ya no somos culturas prehispánicas donde hacemos sacrificios o aborígenes que practican el canibalismo, pero es impresionante la imaginación que muchos hombres resultan tener para torturar, para matar, y para atacar en guerras. Dicen que nos encontramos en la Edad Moderna por los avances tecnológicos y los conocimientos, y que la Edad Media es parte del pasado, pero existe la misma lamentable desigualdad social en tantos países, donde la riqueza se concentra en unos pocos y la pobreza la sufren unos cuantos. Estamos en el siglo XXI y contamos con los recursos, conocimientos, y avances necesarios para combatir muchísimos de los problemas sociales, ¿cuál es entonces el problema? Parece que el humano en vez de utilizar todos esos avances para lo que fueron creados, para avanzar, para el desarrollo, los usan para retroceder o simplemente para inmovilizarse.

Utópico creer en una sociedad perfecta. ¿Puede mejorar? Por supuesto que sí. Sin embargo, siempre habrá otra parte de dónde pulirla… Es una lucha constante por una mejora, aunque sea la más mínima. Aquí hay de dos: o te resignas y permaneces mirando y criticando las fallas de los demás y de la sociedad en conjunto, o eres parte de quienes la pulen junto con lo que les rodea.