Mojito

Hace unos meses hice una visita con un grupo de mi escuela a una casa hogar de mujeres con parálisis y retraso mental. Fue de esas experiencias que marcan de una manera muy significativa tu vida y hacen  dar un giro de 180º a tu mente y a la perspectiva que tenemos respecto a ciertas cosas. Ese tipo de vivencias te hacen valorar mucho lo que poseemos, pero son pocos a los que se les queda perfectamente grabada esa memoria y esa reflexión ante la vida. Cuando salí de aquel lugar, pensé en dos cosas: es la primera pero definitivamente no será la última vez que tengo una experiencia de este tipo, y en un futuro quiero hacer labores enfocadas a la ayuda de estas personas. Qué mejor que hacer esas labores cerca de algo que siempre he amado: los caballos.

La equinoterapia, al igual que la delfinoterapia, se ha comprobado que es una de las técnicas más efectivas para el tratamiento de problemas motrices y mentales. El simple hecho de montar a caballo, es una de las actividades que más seguridad y autoconfianza le puede dar a quien la realiza. Hablando entonces de equinoterapia, hay 2 factores que logran este desarrollo en el tratamiento de ciertas discapacidades: la manera simétrica al caminar de los caballos, y su temperatura corporal.

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“Mojito”

Es lógico que para que el objetivo de las terapias se logre al 100% no es suficiente contar con cualquier equino. Se necesita un caballo con cierto carácter (mucho más noble que los demás), y un caminar con movimientos muy precisos, firmes y derechos.

Respecto a esto, hace poco leí una reseña sobre el específico caso de Mojito, un caballo en México que ha dado más de 20 mil sesiones de equinoterapia durante más de 30 años, convirtiéndose en el número 1 a nivel mundial en este tipo de actividad con equinos.

Es impresionante saber que un animal puede ser la ayuda esencial en un desarrollo tan significativo de muchas personas.

He montado durante 10 años y puedo decir que es tiempo suficiente para afirmar que los caballos son animales sumamente inteligentes y nobles, y saben mezclar esas dos características a la perfección. Son animales que saben tomarte la medida fácilmente a cualquier jinete. Difícilmente un caballo reparará o se parará de manos mientras un niño lo está montando. Claro que son criaturas imponentes y como a muchas otras especies de la naturaleza, se les debe tener respeto, pero su inteligencia llega al grado de saber cómo comportarse con un jinete según el trato que éste le da. Además se sabe gracias a la historia, que los caballos son animales que han convivido con el ser humano desde hace muchos siglos, y por lo tanto se puede decir que ellos son parte de nuestra historia y nosotros somos parte de la suya.

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Quien me conoce aunque sea lo más mínimo, sabe lo mucho que amo a estos animales. Sin duda espero que sean siempre parte de mi vida y pueda involucrarme con ellos de distintas maneras. No pienso dejar de practicar equitación, pero a partir de la experiencia que viví y de mi amor por estos animales, una de mis metas es incrementar en unos años mis conocimientos equinos para dar equinoterapias y poder ser parte de labores que traen consigo tanta satisfacción y ayuda humanitaria.

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  1. Me parece una meta perfecta, noble y maravillosa como los animales a los que amas.
    Mis perras me han dado tanto amor, lealtad, compañia, etc que puedo hacerme una día de lo que hablas.
    Yo también amo y respeto a los animales.
    Saludos

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