Revelaciones divinas

Desde hace unos meses ese tema de la tauromaquia ha estado muy de moda. Sí, solo es eso: moda. De repente todos opinan, todos lo aman o todos lo odian. Es como con la política antes de las elecciones.

Tengo, como cualquiera, mis posturas respecto a estos temas, pero también respeto las contrarias (aunque muchas veces provoquen en mí un sentimiento de cólera que difícilmente logro contener). Y creo que es evidente que respecto al tema taurino, estoy totalmente en contra… de los que están en contra. Por diversas razones, pero la principal, la que la mayoría debate y pocos entienden: porque es un arte. Para quienes, con todo su derecho, quieren mandarme a volar con estas palabras, lo entiendo y no será la primera vez, pero creo que en esto –y muchos otros temas polémicos– hace falta que aprendamos a escuchar o leer con atención y respeto, para poder dejar a un lado nuestras ideas, los estereotipos y nuestras posturas “fijas” pero muchas veces poco fundamentadas.

Pasa como con los que son muy religiosos cuando dicen: “fue un milagro” o “fue una revelación”. Para mí el toreo y el flamenco fueron algo similar. Son cosas que por el contexto de tu comunidad, por la familia en la que creces, por el entorno en el que te desarrollas, por las habilidades y gustos que vas encontrando, por tus amistades… por las cuestiones que sean, se puede tener cierta atracción hacia el tema. Sin embargo, nada sale de lo común hasta que ese interés se profundiza después de una experiencia en concreto, y esas experiencias las he tenido en ambas cosas…

Recuerdo la primera vez que ví bailar a mi maestra de flamenco en una obra de teatro. No tenía más de dos meses que había empezado a tomar las clases con ella, me había gustado empezar con esa actividad, pero jamás pense que llegara a más. Entonces inexplicablemente, me di cuenta que entre el público y viéndola a ella bailar (que prácticamente apenas nos conocíamos) con un vestido con bata de cola rojo con lunares blancos, de repente empecé a llorar. A partir de ese instante supe que, directa o indirectamente, en mayor o menor intensidad, quería que el flamenco siempre fuera parte de mi vida. Ahora es una de mis mayores pasiones, me he ido hasta Sevilla a tomar un curso de verano (algo que jamás antes habían imaginado), y ella se ha convertido en una de mis mejores amigas, le he tomado un cariño y una admiración tremendos… Y, como quien dice, tiene bastante arte bailando, por algo la considero mi primera motivación.

Después de eso claro que tuve momentos similares en ese ambiente… Otra maestra, quien además de bailar es cantaora, me enchinó más de una vez la piel con su cante jondo tan apasionado. Sus palabras en clase no intentaban corregir técnica, sino que tenían toda la intención de contagiar pasión. En Sevilla además hubo dos ocasiones en los que los guitarristas me mantuvieron prácticamente con piel de gallina durante el solo de guitarra completo. Son sensaciones increíbles. Esta fue una de ellas… se nota, ¿no?

…Y respecto al toro, bueno pues hasta ahora han sido tres ocasiones. La primera: mi primer ida a la Plaza México, desde entrar y ver ese ruedo que parecía tan lejano viéndolo desde la entrada, hasta escuchar y sobretodo sentir los olés de una multitud en una tarde con buen cartel. Es una cosa impresionante, y que al menos una vez en la vida se debe disfrutar una tarde de toros en esa plaza. Una buena faena, con la Plaza México llena y su gente  voceando  olés, es una sensación indescriptible. La viví viendo torear al Juli, ahí mismo, arrimándosele al toro como pocas veces me ha tocado ver en vivo. La segunda experiencia: ver triunfar en una novillada a un conocido mío que, por razones específicas, sentí un gusto tremendo por una victoria ajena. Me emocionó, y me transmitió mucho. Y la tercera, la más reciente, tener la oportunidad de presenciar (aunque fueran solo novillos) una noche en la plaza de toros la Maestranza de Sevilla. Aunque las faenas no fueron para hacer historia, mi primera vez dentro de esa plaza es un momento que jamás olvidaré. Como la ciudad entera (Sevilla), esa plaza también emana una sobredosis de arte y magia, y es uno de los lugares más representativos dentro de lo taurino.

Estas, pues, han sido mis “revelaciones” en el mundo del arte de origen español (el toro y lo flamenco), y es por eso que quienes lo han alguna vez sentido así, saben a lo que nos referimos los aficionados cuando decimos “es un arte”, por muy “cruel” que parezca…  Y créanme, si algún día sienten algo parecido en cualquier tipo de arte (porque esto también puede pasar con algo inmóvil como las artes plásticas), sabrán entonces lo que es una revelación más divina que la de cualquier dios.

Sentir el arte. Porque es algo humano, porque por eso y para eso se creó, porque si no se siente no es arte, y si no es arte no se siente. 

-JGB

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Escribo…

Los escritores (al menos los de buró como yo) tenemos siempre una gran colección de escritos incompletos, y pasa que llega la inspiración y a la mitad se va, y después pa’ agarrarle de nuevo el hilo a la redacción está en chino! Por eso la mayoría de las veces así quedan, incompletos, esperando que algún día puedan ser terminados o al menos adaptarse a la idea de un texto nuevo.

Como escritora, también sueño con algún día publicar alguna novela, aunque con el tiempo me he dado cuenta que es lo que más me cuesta escribir: historias. Soy bien buena para las críticas sociales, para eso de desahogar mis inquietudes e inconformidades con el mundo, para argumentar (igual que para hablar jajaja solo debato)… pero mi cabeza aún no logra unir hechos sacados de la imaginación que logren envolver como envuelven muchas de las novelas que he leído. Creo que uno de los enormes retos como escritores es cuando lees, y relees, y relees, y relees, y relees… y relees tus escritos y hay algo que no cuadra, que no convence. Pero en fin, supongo que a todos les pasa y que con la experiencia eso va cambiando… y que algún día lograré acabar una novela.

Lo que me gusta de escribir sobre temas sociales es que leer ese tipo de textos te hace cambiar totalmente la ideología, la perspectiva del mundo, te convierten en una persona más consciente de tu entorno y la realidad… Y así como muchos escritores han creado en mí ese interés y esa consciencia, es lo que yo intento hacer con quienes me leen, y espero estarlo logrando desde ahora y seguirlo haciendo siempre. Claro, es increíble entretenerse en mundos ficticios y, como ya dije arriba, uno de mis sueños es algún día crear uno para mis lectores, pero también me parece esencial lo real, lo existente, sobretodo cuando existen tantos problemas en los que se necesita de urgencia más atención de la humanidad entera.

He analizado cómo ha ido cambiando mi trayectoria desde que escribo (que la verdad no tiene más de 2 años que lo hago). Empecé escribiendo cumpliendo con mis ensayos de tarea. Me di cuenta que se me facilitaba mucho y generalmente quedaba encantada con los textos terminados, además de que como pocos compañeros, disfrutaba hacer ese tipo de tareas. Comencé entonces mi carrera como escritora de buró, pasé por tuitera compulsiva, después decidí abrir un blog porque 140 caracteres ya no me eran suficientes y comenzaba a desesperar a mis seguidores. Decidí compartir esos textos en mi cuenta de facebook, y los que eran más breves, en los estados de esa cuenta. Ahora me he profesionalizado un poco escribiendo para el periódico de mi universidad desde este primer semestre de mi carrera, claro, sin abandonar mi blog. Tengo bastantes archivos incompletos aquí (en la cuenta de WordPress), en mi compu y en libretas, que espero algún día poder terminar y hacer con ellos una antología del inicio de mi trascendencia como escritora. En fin… en  poco tiempo he encontrado otra pasión, otro pasatiempo, otra habilidad y definitivamente algo que haré el resto de mi vida y para quienes les late un poco pero no lo han intentado, créanme: escribir es de las cosas más satisfactorias que se pueden hacer, porque leer lo es, y porque compartir lo que se escribe para que los demás gocen leyendo, es todo un placer.

…Además, me gusta pensar en qué será de mis escritos cuando yo muera. Busquen, antes que nada en mi buró. Ahí empieza la historia.

Paso la vida pensando que la vida pasa

El tiempo, como dicen, vuela. Los recuerdos pasan a ser reflejos del pasado que en ocasiones nos dan la sensación de que al mirar hacia atrás, ha pasado un siglo desde entonces. Y otras veces todo lo contrario, que apenas fue ayer… Lo mismo pasa con el presente. Hay momentos que se sienten eternos y otros más que pasan a la velocidad de la luz. Normalmente los primeros son las malas experiencias y los segundos las mejores –o eso dicen y yo así lo he percibido– y nos damos cuenta que el tiempo, a pesar de tener una medida fija, en ocasiones los estándares de esas medidas no resultan muy útiles que digamos. ¿Qué es entonces lo que vale la pena al darse cuenta de la relatividad del tiempo?

Las huellas. Lo que vale la pena son las huellas. Sí, concuerdo en que uno se lamenta cuando los momentos tan buenos parecen pasar tan rápido, pero no podemos hacer nada en contra de eso. El presente se disfruta (o se sufre) y el pasado se recuerda. No importa qué tan rápido pasaron las cosas, todo paso siempre deja una huella. En el caso de las malas, sus huellas se llaman lecciones o en ciertos casos también pueden ser cicatrices, y en el caso de las buenas no sé. La verdad no encontré una palabra adecuada para definirlo, porque creo que eso es todo un conjunto de personas, sentimientos y vivencias que forman la parte alegre de los recuerdos. Yo suelo ir buscando experiencias y personas que me den menos fobias y más filias… La universidad, por ejemplo, ha sido una de ellas junto con mi viaje a Sevilla y las personas con las que he convivido y conviví, respectivamente, en estos dos lugares.

Esta canción inspiró el título de la entrada…

El tiempo es una de las cosas importantes que nos quedan

-Salvador Dalí

…Y hay que aprovecharlo

Mi México chulo

El poeta Federico García Lorca alguna vez dijo que había en el planeta solo dos países con duente: México y España… En otra ocasión, Dalí expresó su poco gusto por volver a visitar México, porque no podía creer que existiera un lugar más surrealista que sus cuadros.

Para aquellos lectores que no sean de la misma nacionalidad que yo, este 15 de Septiembre se conmemora la Independencia de México, y quiero aprovechar la fecha para escribir.

 

Para los mexicanos:

Me resulta en ocasiones difícil coincidir con esa idea de que los mexicanos no tenemos un espíritu nacionalista como lo tienen en muchos otros países, y la verdad es que no sé con certeza si eso sea verdad. Porque en lo personal, es un amor inmenso el que le tengo a mi México, pero no sé si soy yo el ser extraño que siente eso, o si más bien la mayoría de los mexicanos comparten el sentimiento. Con frecuencia todos nos quejamos la política del país, de su educación, de su economía, de su ejército, incluso secundamos cada una de las críticas que desde otros países hacen hacia el nuestro. No digo que se hablen de problemas falsos, porque esos problemas existen y porque son aspectos sociales muy importantes, pero si ni los mismos mexicanos no nos alentamos, ¿quién entonces lo hará? Creo que nos hemos ganado con el sudor de nuestra frente el estereotipo del mexicano pesimista. Me parece increíble, que siendo uno de los países más ricos en muchos aspectos, no seamos a veces capaces de quererlo lo suficiente para tener la preocupación de hacer algo al respecto y darle un empujoncito hacia adelante dentro de lo que está en nuestras manos, ni tampoco de apreciar lo bello que es y que en ocasiones, desgraciadamente, un extranjero lo elogia mucho más que el propio mexicano. Me parece muy desalentador, que los problemas sociales, la pobreza extrema, la corrupción, la ignorancia, el analfabetismo, la delincuencia, no sean temas que le partan el alma a todos al verlos tan frecuentemente en México, y que es tanta la frecuencia, que ya pasan desapercibidos. Esos problemas y esa belleza que pasa desapercibida frente a los ojos de aquellos mexicanos que están hartos y desesperanzados. Como mexicana pienso que lo que hace falta para impulsar cualquier cambio social, es el amor verdadero para nuestro país.

 

Para los no mexicanos: 

Pero México, también tiene el otro lado de la moneda. Lo que no se dice en la tele, lo que no se lee en periódicos, lo que no implica desgracias, violencia y pesimismo. México tiene más de qué elogiarlo que de qué criticarlo, y es lo que quiero contagiar.

Este verano –el mejor de mi vida–, el cual pasé en Sevilla, mis amigos (algunos españoles y otros de otros países) me preguntaban “¿cómo es México?”, y me resultaba difícil definirlo. La mayoría de las veces respondía con un profundo suspiro y una frase muy breve: “Uy! Es hermoso!”. Estando en una ciudad como Sevilla, se llega a creer que no existe ciudad más bonita, pero después me acordaba de todo mi país. Lo bonito de México, para quien no lo conozca, no son los lugares. Quiero decir, claro que tiene ciudades y paisajes como pocos en el mundo, pero lo verdaderamente maravilloso de México, son las peculiaridades de cada uno de esos lugares, el conjunto de ellas… ES LA ESENCIA. Aquel duende del que hablaba Lorca, y aquel surrealismo del que se sorprendió Dalí. México es COLOR, alegría, sabores, olores, música, su gente, su naturaleza, su historia, su riqueza cultural. Nunca he visto en el mismo lugar tanta variedad junta: la de los dulces mexicanos, las especies de chiles, los tacos, los platillos, las artesanías, los bailes, los dialectos, los accesorios, las joyas, la comida chatarra, las bebidas, los juguetes artesanales, las prendas indígenas y sus bordados, los paisajes, la población, incluso el clima… El mundo es diversidad, pero en cuanto a eso, México es un mundo aparte. Visítenlo, porque se llevarán una gran sorpresa al ver que no todo es droga, violencia y corrupción. Una disculpa, pero no puedo responderles la pregunta inicial de este párrafo, porque hace poco escuché que Sevilla no hay que verla, hay que vivirla, pero México… México no se explica, se siente.

 

Felices fiestas patrias para los mexicanos y… QUE VIVA MÉXICO!

Díganme si esto no es diversidad, color y alegría? El vestuario de México en la inauguración de London 2012 fue muy criticado, a mí me pareció espectacular.

QUITÉMONOS AÑOS

Quitémonos años… No me refiero a que digan que tienen 30 cuando en realidad su edad es de 40 (y a veces hasta parecen de 50). Quitémonos años en la mente.

Hay personas muy inteligentes, hay personas muy dedicadas, hay personas muy formales, hay personas muy trabajadoras… pero el que es creativo, se las ingenia siempre para cumplir todo lo anterior. La verdad es que la creatividad puede llegar a ser una de las cualidades más valiosas en cualquier cosa. Me atrevo a decir que es, en efecto, la más valiosa y también la más divertida. De alguien (uno de los creativos más admirables que conozco) escuché que pensar como niño, imaginar como si tuviéramos 5 años, es la mejor manera de ser creativos, y la más efectiva.

Fue ahí cuando comprendí: “Sacar el niño que llevas dentro es mucho más útil de lo que imaginamos!!!”, y es algo que, desgraciadamente, los adultos siempre olvidan. Crecemos y las cosas empiezan a darnos pena, nervios, estrés, inseguridad, desconfianza. Todo es “grave”, todo es “muy importante”, y no nos damos cuenta que le estamos quitando la diversión a las cosas.

Me ha tocado convivir con muchas personas en clase que me sorprenden mucho, no sé cómo lo logran. Entregan siempre los trabajos a tiempo, son expertos siguiendo instrucciones al pie de la letra (cosa que a mí me cuesta demasiado), organizan a la perfección su tiempo distribuyendo respectivamente obligaciones y pasatiempos, jamás procrastinan porque no quieren que “les agarren las prisas” (cosa en la cual sí soy experta), siempre están APARENTEMENTE en paz porque ya adelantaron todas sus obligaciones, no hacen una sola línea sin regla (aunque la regla sea su credencial), escriben sus notas con al menos dos colores distintos de tinta, y si cometen un error al escribir más vale arrancar la hoja en caso de que no haya corrector a la mano… de verdad me impactan, todo les queda bonito, en tiempo y forma. Es sorprendente. Pero de repente llega alguien y les dice, “haz ahora algo nuevo: actúa, dibuja, habla, expone, CREA, canta, baila, ríe, IMPROVISA”. Entonces se quedan estupefactos con cara de “qué pedo este wey me está pidiendo que improvise, NO MAMES qué hago??? (no estudié ese tema, no lo preparé, no hice ningún borrador, no practiqué frente al espejo!!!!!)”. Ok, corrijo, esas personas tampoco suelen usar muchas groserías en su vocabulario. Tal vez estoy exagerando, pero ser creativo es eso, innovar, experimentar, improvisar, y no importa si las cosas no salen perfectas, pero basta con disfrutar lo que haces.

La vida NO es tan seria como creemos que es, y las cosas no salen tan mal si hacemos un mapa conceptual sin regla, o tachamos los apuntes con rayones quitándole toda la limpieza a la página. Hay veces que con esas imperfecciones el trabajo es aún admirable, la gente es más capaz por lo que tiene en la cabeza que por lo ordenado de su cuarto o lo impecable de su apariencia. En otras palabras, el contenido creativo de tus proyectos vale más que los colores, el tipo de fuente y si agregaste o no números de página. CREEME! Y eso no quiere decir que seamos informales, mal-hechos e irresponsables. No quiere decir que perdamos los pies del suelo, quiere decir que las cosas se deben tomar más a la ligera, hay que gozar más y sufrir menos. HAY QUE PENSAR COMO NIÑOS, ser CREATIVOS, hacer garabatos abstractos, letra fea pero obras maestras, y así, darnos cuenta que la vida… NO ES TAN SERIA como creemos que es. 

Manchémonos la ropa, que la pintura se quita.

El reflejo de nuestra personalidad.

Constantemente en la escuela hacen a los alumnos la pregunta: ¿para ti qué es el arte?. Muy pocos saben dar una respuesta bien estructurada, nunca sin antes tartamudear un poco o emplear muletillas con un aire dudoso. A mí misma me cuesta explicarlo, pero es un tema que me gusta meditarlo con frecuencia. 

Fácil, rápido y típicamente podría decirse que el arte es una manera de expresar nuestros sentimientos. Es muy cierto, pero yo encuentro esas palabras muy usadas y aburridas. Yo el arte podría definirlo como la manera más humana de demostrar nuestro lado humano. Suena ilógico y a locura, pero de eso se trata. Primero hay que pensar qué es lo que no diferencia de otras especies. Nunca he compartido la idea de que los animales no tienen sentimientos, porque yo misma he podido comprobar lo contrario con mascotas y mi adorable caballo. Lo que sí es verdad es que nosotros contamos con sentido común, usamos la razón, nos cuestionamos acerca de todo lo que nos rodea, tenemos inquietudes, y ahí puedo casi asegurar que no existen investigaciones o experimentos que den siquiera una posibilidad de que los animales también poseen estas características. En breve, creo que tanto los humanos como los animales tenemos sentimientos, pero solo nosotros somos capaces de cuestionarlos.

Entonces nuestro lado humano son esas inquietudes, esa imperfección que nos hace tan únicos. El arte es la manera más imperfecta de demostrar nuestras inquietudes. Hay obras maestras, pero no  hay obras perfectas, por el simple hecho de que un ser imperfecto no podría crear cosas perfectas, por muy cercanas que las encontremos a dicha perfección. Pero a pesar de eso, encuentro cosas pocas más valiosas que todas esas obras artísticas que el hombre ha sido capaz de crear.

El arte también es un reflejo de nuestra personalidad. No hace falta ir muy lejos… Todos los bloggeros (o escritores de ratos libres) podrían hacerse un auto-examen con la simple pregunta: ¿sobre qué sueles escribir?. Escribir también es arte, y no hace falta ser famosos para nombrarnos a nosotros mismos unos artistas. La respuesta en mi caso es: en primera escribo sobre lo que me apasiona (arte, flamenco, caballos, la vida…), en segunda sobre lo que me inquieta como ciudadana (mis inconformidades ante las injusticias), y en tercera sobre lo que vivo (anécdotas, experiencias, recuerdos).

Ahora vayamos un poco más lejos con las personalidades… las pinturas de Dalí son claras pinceladas que reflejan extravagancia, locura, sueños, surrealismo, abstracción, irrealidad, justo como se describe al artista en la mayoría de las publicaciones. Sus obras siempre estuvieron influenciadas por el psicoanálisis y los conceptos de Sigmund Freud. Dalí, un loco que pintaba con los sueños en la realidad de la vida. INQUIETUDES PLASMADAS.

Después quiero mencionar, claro, a mi Frida. Sus obras siempre reflejando ese amor por su país, ya sea por críticas hacia la sociedad norteamericana, o simplemente sus autorretratos con vestimentas típicas mexicanas, y también ese dolor tan representativo de sus obras y su vida entera. Una personalidad inestable. Físicamente siempre como una muñeca de porcelana, pero por dentro a ratos fuerte, a ratos débil. Enamorada al igual de su país como de su pareja. La tristeza de haber sufrido un accidente que le arrebató la posibilidad de ser madre. Vivencias duras que marcaron el resto de su vida profesional y personal. SENTIMIENTOS PLASMADOS. 

Tenemos también al mexicano, esposo de la pintora Kahlo, Diego Rivera. Siempre expresando en grande sus ideologías políticas (comunista de hueso colorado), representando a las poblaciones indígenas, sus tradiciones, los acontecimientos históricos. Opinando en contra de los capitalistas, del poder, de las injusticias. INCONFORMIDADES PLASMADAS.

Otro de los artistas incluido en la lista de mis favoritos: Pablo Picasso. En muchas de sus obras está representada ese enorme fanatismo por los toros… y por las mujeres, he leído. Cuestiones menos sociales, pero no alejadas de la realidad (hablando de los temas de sus pinturas y no de las técnicas que empleaba, como el cubismo). PASIONES PLASMADAS. 

Finalmente está una artista que aún no es muy reconocida, desgraciadamente, pero espera serlo en un futuro. Con una personalidad terca, locuaz, en ocasiones egocéntrica, mente sumamente inquieta, infinidad de por qués en su cabeza, coraje ante la desigualdad, pasión por vivir para expresar de cualquier manera lo que tiene dentro al mundo… intenta plasmar en sus obras UN POCO DE TODO.

Arte en la sangre

Me empieza a incomodar la situación de querer darle continuidad a mi blog y que la inspiración se torne algo inestable. 

Todos tenemos habilidades y pasiones, y lo más conveniente es que tengamos en común algunas de ellas. Porque es muy feo amar el voleibol, y medir 1.50 de altura; soñar con ser torero, pero temerle al animal… querer cantar y tener una voz que dé pena. En fin, soy de la idea de que todo se puede aprender y con la verdadera práctica y dedicación los resultados serán muy positivos, pero también hay que reconocer nuestras limitaciones. Sonará contradictorio, y a veces entro en un conflicto conmigo misma sobre este tema. Hay que perseguir siempre nuestros sueños, esforzarnos por mejorar aquello que queremos lograr y nos cuesta, pero… existe un momento en el que seguir intentádolo se vuelve una necedad? Creo que son pocos los casos (o eso espero), pero me ha tocado observar a gente que desea hacer algo para ganarse la vida, y desde el exterior todos nos damos cuenta de su triste realidad: “ese chaval debería dejar su pasión como tan solo un pasatiempo”. En otras palabras, la típica frase “es puro corazón, porque nomás no se le da”. Pero bueno, es difícil de discutir y a veces ni yo misma me entiendo.  

Termino diciéndoles que, para su fortuna, también existe gente que siente una pasión por algo y además tiene toda la habilidad para hacerlo, y más vale aprovechar esos dones! Les comparto este video que a mí en lo personal me encanta, y lo único que puedo decirles al respecto es: a eso le llamo nacer con arte en la sangre… 

Te cuento, Sevilla…

Dicen, Sevilla, que tienes una magia en el aire… Yo no sé si sea eso cierto, porque no he conocido a aquel que te conozca sin caer enamorado, o si sea algo muy mío, y en específico de todo aquel que va en busca de arte.

Dicen, Sevilla, que tu sol no es aquel que quema la piel hasta sentir dolor, sino aquel que penetra en el alma hasta tener un poquito de calor. Que cada una de tus calles es una importante pincelada de una enorme obra maestra.

Dicen, Sevilla, que tu plaza por las tardes taurinas de Abril puede desprender más arte que el Louvre entero, que tu barrio de Triana canta por sí solo cantes flamencos, que la Giralda donde sea que estés te está mirando, y tú mirándola a ella…

Dicen, Sevilla, que tu música, tu guitarra y tu baile hacen sentir cosquillas hasta al hombre más frío de la Tierra, que tu acento al hablar contagia alegría y peculiar melodía en sílabas a medias.

Dicen incluso por ahí, Sevilla, que vives en uno de los pocos países con duende, al igual que el mío… habré tenido yo la suerte, Sevilla, de nacer en México y enamorarme de ti?

Dicen también, Sevilla, que eres la más artista de todas las ciudades españolas, y yo me pregunto si lo serás de todo Europa, de todo el mundo… 

Te cuento, Sevilla, que nunca imaginé derramar una sola lágrima por echar tanto de menos un lugar