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Cuido en exceso mi imaginación. Es mi mayor recurso para crear historias, escribirlas y en un futuro compartirlas. Ser escritora, y hacer sentir a los lectores lo que tantos autores me han hecho sentir a mí.

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México lindo y querido

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México es contraste y diversidad. Contrastes artísticos, arquitectónicos, históricos, ecológicos, geográficos, meteorológicos, musicales, sociales… Diversidad de colores, ritmos, sabores, plantas, animales, dialectos, bailes, música, artistas, gente. México siempre con el semblante alegre, aunque sus tiempos sean tristes. El único país que festeja hasta a la muerte; el único que canta y llora al mismo tiempo, … Sigue leyendo

Época de campañas políticas

Época que debería ser motivo de emoción y esperanza, y no es más que todo lo contrario. Época en la que las campañas siguen siendo tan tradicionales, anticuadas y monótonas como sus candidatos… Época en la que los “políticos” salen como hormigas del hormiguero, porque nunca nadie los había visto y salen en gran cantidad, uno tras otro. Época en la que ves fotos en cada calle, cada semáforo, cada casa, cada poste, de quienes pretenden parecer los impulsores del desarrollo de un lugar de nuestro país, con deficientes campañas que lo único que inspiran ya solo es desconfianza y desesperanza. Época en la que “como es mi familiar, mi amigo, mi conocido”, como “le debo una”, “TENGO QUE” votar por él. Época en la que las fotos de las campañas muestran a los candidatos conviviendo y haciendo promesas a los sectores más marginados de nuestro país, para comprar su voto y después darles la espalda; usando a indígenas y clases sociales bajas como palanca política para reflejar un falso perfil altruista. Época en la que veo hasta la alianza de un partido izquierdista con uno de derecha, muestra de la incongruencia de los principios de cada partido político. Jaja de esto último, cuando vi los logos de la alianza de uno de los candidatos de Cholula, hasta dudé de mis conocimientos generales y llegué a casa a googlear los logotipos de un partido para asegurarme que lo que había visto era real.

Solo desde Enero de este año, mi segundo semestre viviendo una ciudad distinta en la que viví durante 18 años, he sabido de una universitaria violada, un recién graduado asesinado, tres asaltos y por lo menos tres casos de intento de asalto.

A la inseguridad, la cual claro, la encuentro tan censurada en la prensa desde que contamos con un guapísimo presidente, sumémosle el hecho de que el gobernador de Puebla hará una innecesaria rueda de la fortuna en uno de los estados más pobres de la República para “impulsar el turismo”, como si esos “atractivos” de la talla de ciudades como Londres fueran los adecuados para nuestro país. 

Otro ejemplo de mis impresiones como ciudadana, esta semana fui al centro de puebla a botear para reunir fondos para un cortometraje que muchos de ustedes ya se habrán enterado, y de repente vi que de un remolque para caballos bajaban a dos bestias color azabache, justo a lado de la catedral. Por supuesto, me acerqué a ver al igual que tanta gente que les estaba tomando fotos con ipods, cámaras y celulares. Eran caballos de más de 1.80m a la cruz, con un cuello, unas patas y una cabeza imponentes, de una raza que no considero apta para darles el uso de caballos para la policía montada. Era semejante el tamaño, que a excepción mía y los policías que los llevaban, nadie se atrevía a acercarse a más de 3 metros de distancia ni para tomarles fotos. No permanecieron ahí más de una hora, y en ese lapso únicamente los amarraron a unos árboles para que la gente los admirara y viera los animales que el gobierno innecesariamente, creo yo, consigue; los montaron escasos minutos, y se fueron. Caballos que seguramente habrán costado miles de dólares y que no encontré el sentido de haberlos llevado al zócalo de puebla a exhibirlos una hora, ni mucho menos de usarlos para la policía montada. Me pregunté entonces, ¿la policía montada está como cualquier otro tipo de policía para mantener, asegurar el orden y darle seguridad a la gente, o para apantallarla?

… Y ahora cambiando geográficamente de panorama, ni hablar del estado y de la ciudad de donde vengo. También tiene una larga cola que le pisen en sus candidatos y en su gobierno actual. La gente que he conocido en mi universidad se sorprende cuando hablo de Tlaxcala y les comento “qué hay”, porque claro, los atractivos turísticos, las hermosas zonas arqueológicas, su centro histórico, sus haciendas, no son impulsadas ni dadas a conocer, son lugares fantasmas para los mexicanos que en ocasiones no saben ni la ubicación de ese diminuto estado del país donde “no hay nada”. Pueblo chico infierno grande, de donde vengo, donde todos se conocen, un lugar al que le tengo cariño pero que no hay que negar que no es excepción de la lamentable política mexicana. Lugar donde los candidatos son incrongruentes con el perfil que dan como servidores públicos y con lo que se sabe de su vida privada, incongruentes con lo que han hecho durante toda su vida y lo que pretenden ser de la noche a la mañana, incongruentes con las expectativas que crean y el apoyo que consiguen de tantos amigos, familiares y conocidos para después decepcionarlos con un gobierno poco activo, incongruentes con lo que prometen y que seguramente nunca cumplirán… Y entre mil cosas más que, aunque no me gusta callarme este tipo de opiniones, pero prefiero evitar discusiones con mi querida madre por si llega a leer esto sabiendo que no le gusta que publique mis opiniones al respecto.

En fin… Ese tipo de cosas realmente te ponen a pensar. Me da mucha tristeza que el segundo año consecutivo que puedo ejercer mi derecho al voto, me vea ante la misma opinión sobre los candidatos: ni a cual irle. Y ojalá me equivoque, ojalá haya más de uno que de verdad tengan la intención de ayudar y tenga el suficiente amor por la ciudad donde es candidato para darle el impulso necesario y darle al blanco a las prioridades. Ojalá poco a poco y de uno en uno, vaya surgiendo gente capaz y con los suficientes valores para de verdad actuar en vez de gastar tres o seis valiosos años decepcionando a la sociedad y enriqueciendo más a sí mismo y a su familia en vez de al pueblo. De algo sirve una pizca de honestidad en un territorio dominado por la mafia. No soy una más de las que cree que México no tiene salvación, pero sí de las que se ha vuelto incrédula ante las palabras de quienes prometen salvarlo. La política es como el mundo, tan bonita y el hombre actual vino nomás a joderla. Parece que los políticos carecen de sentido común, porque resulta irreal creer que el dinero del gobierno, el cual debería ser usado para educar, para impulsar la salud, para acabar con la pobreza, para dar empleos, para una lista INFINITA de necesidades, se invierta en una rueda de la fortuna y en hermosos frisones para la policía montada y, no vayamos lejos… en falsas, caras, y tradicionales campañas políticas.