La fuente de las catarinas.

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Cierra los ojos e imagina sonidos. En la playa o en el bosque. Se escuchan aves, se siente el aire, hay frescura ya sea por la brisa o por la sombra de los árboles, pero… ¿escuchas? Algo fluye cerca de aquí. En la playa las olas, el límite de la inmensidad del mar. En el bosque, la cascada que cae a un río. Siempre contrastes, de caos a tranquilidad o viceversa. AGUA. Símbolo de fuerza, y también de paz. Vida. Pureza. 

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Let’s go biking!

Si hay algo que le agradezco infinitamente a mi padre, es haberme llevado de pequeña tan seguido a pasear en bici. Son de esos recuerdos de la infancia que se quedan intactos y enseñanzas que agradeces mucho haber obtenido. Además puedo presumir que soy una excelente ciclista gracias a él.

En mi ciudad, y en general en mi país, desgraciadamente los ciudadanos no tenemos la cultura de transportarnos en bici o siquiera de respetar a los pocos ciclistas que se ven en las calles. A pesar de eso, las pocas veces que me transporto así, lo disfruto muchísimo. Hoy lo hice, y de verdad que es un ejercicio demasiado relajante. Mi más sentido pésame a todos aquellos que corren en una caminadora en casa o hacen ejercicio en una bici de spinning, en vez de hacerlo outdoor sintiendo el aire pegar en la cara, viendo la gente pasar y el panorama que nos rodea.

Casi es verano y el clima no es pretexto para no desempolvar nuestras bicicletas, y si no tienen, consigan una porque seguramente les será más útil que muchas cosas que tienen en casa… ¡Y además es un transporte 100% ecológico! Bastante falta le hace a nuestro planeta que dejemos a un lado la flojera por usar transportes que no dañen a nuestra atmósfera, nuestra única atmósfera.