La Iglesia se pone las pilas

El máximo representante de la Iglesia Católica ha venido a causar polémica en medio de una era y un mundo donde parecemos estar a punto de colapsar en más de un sentido.

El hecho de que el Papa Francisco haya afirmado que “el actual sistema económico nos está llevando a una tragedia”, que la Iglesia ha puesto más atención de la merecida a temas como el matrimonio gay, el aborto y el uso de anticonceptivos, que se está dando una deshumanización y se actúa muchas veces con hipocresía y arrogancia a la hora de ayudar a sectores sociales necesitados, es, sin duda, una bocanada de aire fresco no solo para la comunidad católica sino para el planeta entero.

Son pocos los religiosos que dejan a un lado los mensajes románticos de esperanza y fe para dar una crítica objetiva, fuerte y directa a la realidad actual. Evidentemente, el Papa y todos los representantes de esta religión tienen claro que la Iglesia desde hace años pende de la cuerda floja y necesitaban con urgencia una figura que la renovara.

La Iglesia Católica, con la intención contraria, ha provocado reducir el número de creyentes o incluso separarlos uno de otros. Desde la muerte de Juan Pablo II, un Papa no había logrado activar la mente y las emociones de tanto católicos como no católicos. Benedicto fue un personaje demasiado letrado e intelectual, pero pasivo frente a la sociedad. Ni hizo ni deshizo. El nuevo Papa me parece que será parte de una merecida y urgente “remodelación” rompiendo con típicos esquemas.

Nos guste o no, no podemos negar que el Papa representa una importante figura política-social a nivel mundial, y me parece relevante que el actual exponga ideas provocadoras (en el buen sentido de la palabra) en épocas donde son tan necesarias, aun siendo parte de una institución que se ha mostrado cerrada, conservadora, contradictoria e incongruente frente a muchas problemáticas.

 “¡Tened el valor de ir contracorriente!”, fue una de las frases que ha expresado en sus discursos. Aplaudo su congruencia, pues comienzo a ver que su papado será un parteaguas en el rumbo de la Iglesia y del mundo.

 

Si les interesa leer notas y columnas de opinión relacionadas, comparto aquí algunos enlaces:

http://www.nytimes.com/2013/09/22/opinion/sunday/bruni-the-popes-radical-whisper.html?pagewanted=all&_r=0

http://elpais.com/tag/francisco_i/a/

http://mexico.cnn.com/opinion/2013/09/23/opinion-el-revolucionario-papa-francisco-podra-cambiar-a-la-iglesia

http://mexico.cnn.com/opinion/2013/09/20/opinion-eres-catolico-que-no-te-escandalice-lo-que-ha-dicho-el-papa

http://www.aciprensa.com/noticias/etiquetas/papa-francisco/

http://voces.huffingtonpost.com/2013/09/22/gays-aborto-papa-francisco_n_3972369.html

 

México lindo y querido

Esta galería contiene 21 fotos

México es contraste y diversidad. Contrastes artísticos, arquitectónicos, históricos, ecológicos, geográficos, meteorológicos, musicales, sociales… Diversidad de colores, ritmos, sabores, plantas, animales, dialectos, bailes, música, artistas, gente. México siempre con el semblante alegre, aunque sus tiempos sean tristes. El único país que festeja hasta a la muerte; el único que canta y llora al mismo tiempo, … Sigue leyendo

Época de campañas políticas

Época que debería ser motivo de emoción y esperanza, y no es más que todo lo contrario. Época en la que las campañas siguen siendo tan tradicionales, anticuadas y monótonas como sus candidatos… Época en la que los “políticos” salen como hormigas del hormiguero, porque nunca nadie los había visto y salen en gran cantidad, uno tras otro. Época en la que ves fotos en cada calle, cada semáforo, cada casa, cada poste, de quienes pretenden parecer los impulsores del desarrollo de un lugar de nuestro país, con deficientes campañas que lo único que inspiran ya solo es desconfianza y desesperanza. Época en la que “como es mi familiar, mi amigo, mi conocido”, como “le debo una”, “TENGO QUE” votar por él. Época en la que las fotos de las campañas muestran a los candidatos conviviendo y haciendo promesas a los sectores más marginados de nuestro país, para comprar su voto y después darles la espalda; usando a indígenas y clases sociales bajas como palanca política para reflejar un falso perfil altruista. Época en la que veo hasta la alianza de un partido izquierdista con uno de derecha, muestra de la incongruencia de los principios de cada partido político. Jaja de esto último, cuando vi los logos de la alianza de uno de los candidatos de Cholula, hasta dudé de mis conocimientos generales y llegué a casa a googlear los logotipos de un partido para asegurarme que lo que había visto era real.

Solo desde Enero de este año, mi segundo semestre viviendo una ciudad distinta en la que viví durante 18 años, he sabido de una universitaria violada, un recién graduado asesinado, tres asaltos y por lo menos tres casos de intento de asalto.

A la inseguridad, la cual claro, la encuentro tan censurada en la prensa desde que contamos con un guapísimo presidente, sumémosle el hecho de que el gobernador de Puebla hará una innecesaria rueda de la fortuna en uno de los estados más pobres de la República para “impulsar el turismo”, como si esos “atractivos” de la talla de ciudades como Londres fueran los adecuados para nuestro país. 

Otro ejemplo de mis impresiones como ciudadana, esta semana fui al centro de puebla a botear para reunir fondos para un cortometraje que muchos de ustedes ya se habrán enterado, y de repente vi que de un remolque para caballos bajaban a dos bestias color azabache, justo a lado de la catedral. Por supuesto, me acerqué a ver al igual que tanta gente que les estaba tomando fotos con ipods, cámaras y celulares. Eran caballos de más de 1.80m a la cruz, con un cuello, unas patas y una cabeza imponentes, de una raza que no considero apta para darles el uso de caballos para la policía montada. Era semejante el tamaño, que a excepción mía y los policías que los llevaban, nadie se atrevía a acercarse a más de 3 metros de distancia ni para tomarles fotos. No permanecieron ahí más de una hora, y en ese lapso únicamente los amarraron a unos árboles para que la gente los admirara y viera los animales que el gobierno innecesariamente, creo yo, consigue; los montaron escasos minutos, y se fueron. Caballos que seguramente habrán costado miles de dólares y que no encontré el sentido de haberlos llevado al zócalo de puebla a exhibirlos una hora, ni mucho menos de usarlos para la policía montada. Me pregunté entonces, ¿la policía montada está como cualquier otro tipo de policía para mantener, asegurar el orden y darle seguridad a la gente, o para apantallarla?

… Y ahora cambiando geográficamente de panorama, ni hablar del estado y de la ciudad de donde vengo. También tiene una larga cola que le pisen en sus candidatos y en su gobierno actual. La gente que he conocido en mi universidad se sorprende cuando hablo de Tlaxcala y les comento “qué hay”, porque claro, los atractivos turísticos, las hermosas zonas arqueológicas, su centro histórico, sus haciendas, no son impulsadas ni dadas a conocer, son lugares fantasmas para los mexicanos que en ocasiones no saben ni la ubicación de ese diminuto estado del país donde “no hay nada”. Pueblo chico infierno grande, de donde vengo, donde todos se conocen, un lugar al que le tengo cariño pero que no hay que negar que no es excepción de la lamentable política mexicana. Lugar donde los candidatos son incrongruentes con el perfil que dan como servidores públicos y con lo que se sabe de su vida privada, incongruentes con lo que han hecho durante toda su vida y lo que pretenden ser de la noche a la mañana, incongruentes con las expectativas que crean y el apoyo que consiguen de tantos amigos, familiares y conocidos para después decepcionarlos con un gobierno poco activo, incongruentes con lo que prometen y que seguramente nunca cumplirán… Y entre mil cosas más que, aunque no me gusta callarme este tipo de opiniones, pero prefiero evitar discusiones con mi querida madre por si llega a leer esto sabiendo que no le gusta que publique mis opiniones al respecto.

En fin… Ese tipo de cosas realmente te ponen a pensar. Me da mucha tristeza que el segundo año consecutivo que puedo ejercer mi derecho al voto, me vea ante la misma opinión sobre los candidatos: ni a cual irle. Y ojalá me equivoque, ojalá haya más de uno que de verdad tengan la intención de ayudar y tenga el suficiente amor por la ciudad donde es candidato para darle el impulso necesario y darle al blanco a las prioridades. Ojalá poco a poco y de uno en uno, vaya surgiendo gente capaz y con los suficientes valores para de verdad actuar en vez de gastar tres o seis valiosos años decepcionando a la sociedad y enriqueciendo más a sí mismo y a su familia en vez de al pueblo. De algo sirve una pizca de honestidad en un territorio dominado por la mafia. No soy una más de las que cree que México no tiene salvación, pero sí de las que se ha vuelto incrédula ante las palabras de quienes prometen salvarlo. La política es como el mundo, tan bonita y el hombre actual vino nomás a joderla. Parece que los políticos carecen de sentido común, porque resulta irreal creer que el dinero del gobierno, el cual debería ser usado para educar, para impulsar la salud, para acabar con la pobreza, para dar empleos, para una lista INFINITA de necesidades, se invierta en una rueda de la fortuna y en hermosos frisones para la policía montada y, no vayamos lejos… en falsas, caras, y tradicionales campañas políticas.

Pido un poco de tolerancia

Una vez más, la decadencia social como mi inspiración para escribir. El arte y mis inconformidades creo que son aquellos temas que me han inspirado tanto a escribir… y heme aquí después de un rato de abandonar mi blog.

México. Ese es mi país, un país hermoso. Un país tan rico pero que, por desgracia, sus habitantes lo desmoronan poco a poco. Hoy muere de una manera trágica una celebridad musical mexicana (desconozco el real género de música al que se dedicaba). En twitter miles de pésames, pero millones de chistes y burlas. No diré que a mí me duele la muerte de alguien que no conocía, y que ni siquiera me gustaba su música porque eso sería un acto bastante hipócrita, pero sí me duele ver a una sociedad sumamente deshumanizada. Me parece lamentable ver que el mexicano se queja de aquellos estereotipos que se le han colocado en países extranjeros, se queja de que el gobierno no impulsa el desarrollo de México, se queja de innumerables cosas mientras el mismo mexicano alimenta a que todo eso no cese. Tal vez se pregunten qué tiene que ver la muerte de Jenni Rivera con la situación actual del país…

Antes que nada, ignoremos si el gobierno ha hecho o no cosas positivas. Porque aunque no las haya hecho, creo que gran parte de todos los problemas en verdad radica en otro sector de la población mexicana: los ciudadanos. Creo que en México (y seguramente en muchos otros países, pero hablo de lo que me consta) se ha perdido el respeto en muchos sentidos. Respeto a las leyes, respeto a las autoridades, respeto al indígena, respeto al peatón, respeto al ciclista, respeto al chofer, respeto a los distintos sectores socioeconómicos, respeto a los estilos, respeto a la mujer, respeto a las aficiones, a la naturaleza, a la música, a las apariencias, a las tradiciones, a la historia, a las artesanías, a los grupos étnicos… Respeto mutuo perdido. El mexicano ataca al mismo mexicano… cuando le conviene (porque que el gringo, el español, el francés, el argentino, el italiano no se atreva a atacarnos, porque ahí sí, nos unimos).

Hoy que muere Jenni Rivera, todos los “nacos” lloran. Y me pongo a pensar: yo no escuchaba su música, pero creo que tan humana fue ella, como su público entero, y qué lástima que para muchos parezca más relevante describir a su público con un término despectivo,  y hacer referencia a la apariencia física que tenía, en vez de ponerse a pensar que hay una familia, unos hijos, y amigos sufriendo por la pérdida. Hemos llegado a un nivel de egoísmo donde si el asunto no nos involucra o perjudica, no tiene la mínima importancia… el dolor ajeno, parece ser un cero a la izquierda para mucha gente. Tal vez es por eso que la pobreza, el racismo, el machismo, los abusos, no importan. Tal vez por eso preferimos llamar “nacos” a aquellos con un gusto diferente al nuestro, con un nivel socioeconómico más bajo, con menos nivel de estudios. Tal vez por eso no sabemos manejar un auto y respetar al mismo tiempo al peatón, al ciclista, al motociclista o a los mismos conductores de autos a los cuales mentamos madre a diestra y siniestra. Tal vez por eso no importa la muerte de alguien, “porque era gorda y era la reina de los nacos” (como lo describieron muchos tuiteros). Tal vez por eso existe esa imagen tan mexicana de los “machos” y sea normal ver que un hombre trata a una mujer como su sirvienta. Tal vez por eso México no cambia… Y yo no soy la ciudadana modelo, porque todo ciudadano tiene partes de donde pueda pulirse, pero creo que tampoco hablo por doquier sin una mínima intención de actuar y sin preocupación, coraje y tristeza alguna por la situación de mi país. ¿Cómo se pretende cambiar un territorio donde sus habitantes parecen actuar de una manera más primitiva que en en la era de las cavernas? ¿Cuándo será el día en que el mexicano entienda que el problema no es el gobierno, sino la sociedad que supuestamente debería exigir, vigilar y ACTUAR? ¿Cuándo será el día en que el mexicano deje mirar y opinar teniendo los brazos cruzados y en vez de eso los abra, actúe y, entonces sí, opine? Desgraciadamente sin respeto, nada de esto nunca cambiará. El día en que los humanos, y en este caso específico, los mexicanos aprendan a ser tolerantes, será el día en que su evolución haya llegado a su máximo esplendor.

Hoy perdimos a una representante mexicana, del género, público y apariencia que sea, pero mexicana y humana… Y llevamos décadas perdiendo la decencia de México. Mi más sentido pésame a todos los seres queridos y cercanos de Jenni Rivera y de cualquier otro mexicano que pueda estar pasando por este tipo de sufrimientos… Y también, mi más sentido pésame a aquellos que parecen haber perdido la cabeza, la conciencia y la capacidad de mejorar como ciudadano.

observatorio

Mi viaje en camión, de huevos (ida).

El horario ha cambiado. El tiempo por la mañana me da la sensación de que me rinde más. Me levanto y preparo un desayuno para papá y para mí. Los  huevos están muy caros, pero aún así siempre hay en casa y los cocino. Más bien a quien a veces le faltan huevos es a mi hermana, que no le gusta viajar en camión a la escuela porque dice que el chofer maneja espantoso y el camino es más largo que con otro medio de transporte. Ambas cosas son verdad, pero a mí me gusta mucho viajar en camión y observar las caras de las personas que suben y bajan, una por una. Usar el transporte público es una manera muy entretenida de ver la vida diaria de la gente, y a la gente por sí sola. Desde el chofer. La otra mañana estaba en su asiento esperando a que subiera la gente desayunando una torta con un huevo hervido adentro. Qué curioso. ¿Quién en esta puñetera vida desayuna un pan relleno de huevo hervido? Solo el chofer del camión que tomo. Me dio un poco de asco, pero verle la cara de alegría saboreando su torta de huevo duro fue grato. Seguro es muy cansado manejar todo el día un camión lleno de pasajeros, que coma entonces las tortas de huevo duro que se le apetezcan! Avanza el camión y apenas somo 3 o 4 personas. Todos huelen a recién bañados, incluyéndome. Son las 9.30 de la mañana. Uno de ellos estudia gastronomía, usa un pantalón de cuadritos blancos y negros y una filipina blanca con unos zapatos tipo Crocs pero que según yo son especiales pa’ los chefs. Las otras dos son mujeres adultas que seguramente van al trabajo. Una de ellas necesita un asesor de imagen, porque su pelo es de color amarillo paso zebra en las puntas y negro azabache desde la raíz, ¡qué huevos tiene esa señora para vivir con esa bicoloridad en la cabeza! La otra mujer usa muchos aretes en una de sus orejas y amaneció con ganas de pintarse los labios rojo carmín. Amaneció intensa. Tal vez vaya a ligar a la oficina, o tenga un galán en el trabajo, porque además viene bien entaconada. Sí, quiere un hombre. En una de las paradas sube un hombre que, o le gusta el viaje en camión como a mí, o su BMW está temporalmente en el mecánico y  no le gusta viajar en taxi, porque tiene pinta de pijo. A la mujer de labios rojos e intensos le llamó la atención, es obvio, y se movió un asiento para pegarse a la ventana y dejarle el lugar del pasillo a él, qué huevos. Él la ignora más que un pedófilo a Miss Universo, creo que está casado. Pobre mujer, no consiguió a ese apuesto compañero de asiento en su viaje al trabajo. Le deseo suerte por el resto del día. Ya estamos cerca de una avenida grande, ahí sube  mucha gente… Un par de amigos, van en preparatoria o secundaria. Están en la edad de la rebeldía, o de “la punzada” como dicen los adultos. En la aborrescencia, pues. Uno trae perforada la ceja y el otro apagó su cigarro mañanero antes de subir al camión. Qué huevos de esos fumadores para desayunar nicotina. Me dio más asco que la torta de huevo hervido del chofer. Ahora sube una mujer que creo que va al mercado, trae su bolsa de mandado y subió tomando algo en un  vaso de unicel. ¿Será champurrado, atole, café…? No sé pero al pagar el pasaje casi tira su bebida encima del hombre sentado en el primer asiento. Si eso hubiera pasado, le habría caído la bebida caliente en los huevos; imagino su cara de coraje a primera hora y  su expresión de sentir los huevos quemados. Habría llegado al trabajo con una mancha en el pantalón que haría creer a su jefe que sufre de incontinencia urinaria. Ese señor tiene un bigote de una naturaleza extraña. Una mezcla entre Pancho Villa y Hitler. Él, o no tiene espejo, o tiene muchos huevos. Habría que presentarle a la mujer de la bicoloridad en el cabello. Después de la señora del champurrado subió un hombre joven sombrerudo y también bigotudo (pero el modelo del bigote es más normal). Viene riendo con su amigo, que no usa sombrero pero sí gorra y playera del Cruz Azul. Eso es pasión a tu equipo. Los dos traen unas botas como las que yo uso cuando voy de campamento: de Bob el Constructor. De color amarillo paso zebra, como las puntas del pelo de la mujer. Seguramente su trabajo es muy pesado para usar ese tipo de calzado. Pasan junto a mí y me miran con deseo, los ignoro como el hombre pijo a la mujer intensa. Ya hizo otra parada el autobús. Los pasajeros son flojos: uno baja en una cuadra, y otro pide parada 30 metros después. Ahí sube una mujer rechoncha con su hijo cachetón con una sonrisa muy  grande los dos. Lo acompaña a la escuela, porque él está cargando su mochila azul de Angry Birds. Qué buen  gusto tiene ese niño para los juegos. Su mamá usa un escote muy pronunciado que distrae la mirada de los hombres que me miraron con deseo. También la miran con deseo a ella… o a su escote, a pesar de que probablemente les dobla la edad a ambos y viene con su hijo. Lo bueno que él aún es pequeño, si no les habría pateado los huevos por mirar así a su mamá. Yo por eso me puse una bufanda. Ya casi llegamos a mi destino. Pero antes sube un compañero mío de mi clase de Redacción. Nunca he platicado con él, pero reconocí su cara. No me saluda, qué mal educado. Yo tampoco a él, me da pena no sé por qué. El desayuno del chofer parece que le dio muchos huevos, porque acaba de rebasar a un Mini Cooper muy guapo cerrándosele violentamente. Casi chocamos, parece que no le preocupan sus pasajeros, ni su trabajo, ni su vida; al fin, desayunó una deliciosa torta de huevo hervido y con eso ya puede morir. La joven de ese auto tan estético le mentó la madre con el claxon. Ella también tiene huevos… y poca educación. Nos tocó el alto, y en el carril de a lado hay otro camión con un chofer que saluda al nuestro. Son colegas y amigos. Probablemente ese chofer le pasó el tip de desayunar torta de huevo hervido y tal vez al terminar el largo día manejando vayan juntos por una cerveza. Tengo desde anteayer un antojo grande de tomarme una cerveza. Pero ya estoy a una cuadra de mi bajada. No puedo describirles más, debo estar atenta a pedir la parada. Pero un último detalle: arriba del chofer el camión no dice “Dios está conmigo”, dice “La gente educada baja por la puerta trasera”. Pido la parada y, educadamente, bajo por la puerta trasera.

Observar e imaginar en mi viaje de camión, es de huevos.

Próximo destino

No conozco Disneyland (creo que ni siquiera en mi infancia anhelé con conocerlo). De pequeña visité más sitios arqueológicos que playas y parques de diversión (ahora valoro y agradezco haber crecido con una madre arqueológa, he conocido mexicanos que no saben distinguir la cultura azteca de la maya). El letrero gigante de Hollywood solo lo he visto en películas (y podría morir sin tomarme una foto con ese letrero de fondo)… Y lo que para muchos puede ser una isla estancada en la economía, la tecnología y el tiempo, el último destino al cual viajar en sus planes, para mí es un lugar que se antoja con indescriptibles ganas.
“Próximo destino: La Habana, Cuba.”

“Hay un largo trecho entre ser viajero y turista”

-Jorge O. Aguilar (mi mejor amigo)

Mi México chulo

El poeta Federico García Lorca alguna vez dijo que había en el planeta solo dos países con duente: México y España… En otra ocasión, Dalí expresó su poco gusto por volver a visitar México, porque no podía creer que existiera un lugar más surrealista que sus cuadros.

Para aquellos lectores que no sean de la misma nacionalidad que yo, este 15 de Septiembre se conmemora la Independencia de México, y quiero aprovechar la fecha para escribir.

 

Para los mexicanos:

Me resulta en ocasiones difícil coincidir con esa idea de que los mexicanos no tenemos un espíritu nacionalista como lo tienen en muchos otros países, y la verdad es que no sé con certeza si eso sea verdad. Porque en lo personal, es un amor inmenso el que le tengo a mi México, pero no sé si soy yo el ser extraño que siente eso, o si más bien la mayoría de los mexicanos comparten el sentimiento. Con frecuencia todos nos quejamos la política del país, de su educación, de su economía, de su ejército, incluso secundamos cada una de las críticas que desde otros países hacen hacia el nuestro. No digo que se hablen de problemas falsos, porque esos problemas existen y porque son aspectos sociales muy importantes, pero si ni los mismos mexicanos no nos alentamos, ¿quién entonces lo hará? Creo que nos hemos ganado con el sudor de nuestra frente el estereotipo del mexicano pesimista. Me parece increíble, que siendo uno de los países más ricos en muchos aspectos, no seamos a veces capaces de quererlo lo suficiente para tener la preocupación de hacer algo al respecto y darle un empujoncito hacia adelante dentro de lo que está en nuestras manos, ni tampoco de apreciar lo bello que es y que en ocasiones, desgraciadamente, un extranjero lo elogia mucho más que el propio mexicano. Me parece muy desalentador, que los problemas sociales, la pobreza extrema, la corrupción, la ignorancia, el analfabetismo, la delincuencia, no sean temas que le partan el alma a todos al verlos tan frecuentemente en México, y que es tanta la frecuencia, que ya pasan desapercibidos. Esos problemas y esa belleza que pasa desapercibida frente a los ojos de aquellos mexicanos que están hartos y desesperanzados. Como mexicana pienso que lo que hace falta para impulsar cualquier cambio social, es el amor verdadero para nuestro país.

 

Para los no mexicanos: 

Pero México, también tiene el otro lado de la moneda. Lo que no se dice en la tele, lo que no se lee en periódicos, lo que no implica desgracias, violencia y pesimismo. México tiene más de qué elogiarlo que de qué criticarlo, y es lo que quiero contagiar.

Este verano –el mejor de mi vida–, el cual pasé en Sevilla, mis amigos (algunos españoles y otros de otros países) me preguntaban “¿cómo es México?”, y me resultaba difícil definirlo. La mayoría de las veces respondía con un profundo suspiro y una frase muy breve: “Uy! Es hermoso!”. Estando en una ciudad como Sevilla, se llega a creer que no existe ciudad más bonita, pero después me acordaba de todo mi país. Lo bonito de México, para quien no lo conozca, no son los lugares. Quiero decir, claro que tiene ciudades y paisajes como pocos en el mundo, pero lo verdaderamente maravilloso de México, son las peculiaridades de cada uno de esos lugares, el conjunto de ellas… ES LA ESENCIA. Aquel duende del que hablaba Lorca, y aquel surrealismo del que se sorprendió Dalí. México es COLOR, alegría, sabores, olores, música, su gente, su naturaleza, su historia, su riqueza cultural. Nunca he visto en el mismo lugar tanta variedad junta: la de los dulces mexicanos, las especies de chiles, los tacos, los platillos, las artesanías, los bailes, los dialectos, los accesorios, las joyas, la comida chatarra, las bebidas, los juguetes artesanales, las prendas indígenas y sus bordados, los paisajes, la población, incluso el clima… El mundo es diversidad, pero en cuanto a eso, México es un mundo aparte. Visítenlo, porque se llevarán una gran sorpresa al ver que no todo es droga, violencia y corrupción. Una disculpa, pero no puedo responderles la pregunta inicial de este párrafo, porque hace poco escuché que Sevilla no hay que verla, hay que vivirla, pero México… México no se explica, se siente.

 

Felices fiestas patrias para los mexicanos y… QUE VIVA MÉXICO!

Díganme si esto no es diversidad, color y alegría? El vestuario de México en la inauguración de London 2012 fue muy criticado, a mí me pareció espectacular.

Para los escritores apasionados

¿Sabían que actualmente el 90% de los blogs en la web están inactivos? Hoy en una conferencia sobre la publicidad de las empresas en la web y redes sociales escuché algo muy cierto: tener un blog o cualquier plataforma web, no es tan fácil como la gente piensa. Es un verdadero reto y responsabilidad con los usuarios del internet, pero principalmente contigo mismo. En primera porque si vas a perder la continuidad del asunto, para qué lo haces. Y en segunda porque el poder de nuestras palabras en los medios actuales, créanme, tiene una influencia en los demás mucho mayor de la que cualquiera puede imaginar (comprobado matemáticamente), y esa es la parte padre. Que hoy en día no es necesario ser periodista, noticiero o un profesional de la comunicación para poder dar un impacto a la sociedad con nuestras ideas, y qué mejor que dicho impacto sea positivo. Sé que los bloggeros comparten estas ideas conmigo, y también la idea de lo divertido que es tener este tipo de espacios. Los que aún no lo tengan, les recomiendo que lo abran. Es, además de un pasatiempo, una manera riquísima de autoconocimiento y libre expresión. Desde que abrí este blog, me propuse subir al menos una entrada cada dos días (la verdad es que he intentado hacerlo diario) que de preferencia no aburriera a mis lectores por muy variados que fueran los temas, y admito que eso de la continuidad no lo cumplí desde el inicio. Pero lo he retomado y créanme, aunque sea con desveladas seguiré siendo responsable con este espacio que tanto me divierte y espero que a ustedes también.

Tal vez les suene tonto, pero como escritora (ahora de blog, en un futuro seguramente de algo más) me he planteado mis propias reglas. Se necesita tener una moral y ciertos principios hacia nosotros mismos, para entonces tenerlo hacia los lectores. Pero la principal de ellas, mi mantra diario, es siempre serle fiel a mis ideologías y a mi estilo. Cuando redacto algo, lo leo y lo releo y lo vuelvo a releer, hasta que me convenza de que para cualquier lector será algo placentero y digno de admirar. No importa que los lectores compartan o no contigo los criterios, pero no hay nada más nefasto –después de la mala ortografía– que un escritor falso, sin estilo propio, manipulado, contradictorio, indeciso o inseguro respecto a sus argumentos. Tómenlo en cuenta.

Finalmente, me pregunto si todos los que escriben en sus ratos libres comparten conmigo el deseo de publicar algún día un libro. Como escritores existen oportunidades para ver nuestro nombre impreso en columnas, revistas, periódicos, noticias… Pero no es acaso un libro lo más maravilloso que existe dentro de las publicaciones que el humano suele leer?

Recuerdo andaluz

“Te vas a enamorar”, me decían todos antes de cruzar el Atlántico. Nunca dudé que esas palabras fueran verdad, pero tampoco imaginé que fuera tal la magnitud del embrujo en aquella ciudad.

Mi último atardecer ahí, decidí hacer una fotografía escrita de aquellos lugares donde por horas me sentaba a pensar, mirar y tomar verdaderas fotos (con mi cámara un tanto ostentosa pero sin saber en realidad utilizar la mayoría de sus funciones). Fue esto un poco de lo que logré plasmar hace poco menos de un mes, en el final de lo que hasta ahora ha sido el mejor verano de mi vida…

30-Julio-2012

Este es mi lugar favorito de la ciudad, porque desde aquí puedo ver al menos las principales fuentes de magia que posee: frente a mí se extiende a lo largo el Guadalquivir, como siempre con una que otra piragua en sus tranquilas aguas o las lanchitas de pedales (aquí les llaman Pedalquivir). Tal vez sea por esa paz y tranquilidad por la que disfrutaba tanto sentarme cerca del río, era algo contagioso. A más distancia, cruzando el río, se puede ver el famoso y pintoresco barrio de Triana. Desde esta vista solo se logran ver las fachadas de casas con vista al río, la mayoría con balcones como todo Sevilla… Pero hay una en especial que resalta: si no mal recuerdo, es la casa más alta y más grande –dicen que llega hasta la calle paralela trasera–, pared azul cielo con marcos de puertas y balcones pintados de blanco y colgando de ellos algunas plantas. Claro que para llegar hasta ahí, se debe que cruzar el puente de Triana, que es una estructura de algún metal (desconozco el nombre del material) con cuatro columnas, cada una unida con círculos que disminuyen y aumentan de tamaño (en ese orden) formando arcos sobre el río. Se alcanzan a ver peatones, autos y ciclistas cruzando el puente, cada uno en su carril correspondiente. Casi llegando al puente, pero debajo de él, hay una escultura moderna a la tolerancia, junto con una placa donde el escritor plasmó tres bellos párrafos de los que me llevo una foto para distinguir el texto, en vista de no poderme llevar la placa de cemento…

Si bajo un poco la mirada, más cerca al río, y sobretodo a esas horas donde la luz del sol aún es plena aunque el reloj marque las 10pm pero el calor ya ha cesado un poco, se ven hombres sentados en la orilla esperando a que los peces tiren de su caña de pescar… ciclistas y corredores ejercitándose, y otros más cumpliendo el deber de pasear a su mascota. Es la hora ideal para disfrutar de la temperatura. Me tocó por suerte la semana de la Velá de Triana, por eso entre los postes a lo largo del puente hay guirnaldas colgadas, cada una con esferas verdes y blancas alternando esos colores. Velá en realidad quiere decir “velada”, pero ya ven que los andaluces han hecho una especie de español mutante en su lenguaje. En fin, olvidando Triana, si miro detrás de mí, encuentro uno de los más bellos lugares en todo Sevilla: la plaza de toros, La Maestranza. Es un lugar impactante, sobretodo para los que, como yo, son amantes de la tauromaquia. La plaza tiene una fachada en los 3 colores más representativos de Sevilla, e incluso de todo España: las puertas visibles color rojo, su contorno –a veces rectangular y en ocasiones en arcos– amarillo y el resto blanco. Da una impresión de frescura para el clima tan seco y cálido que tiene todo Andalucía. Está rodeada por una reja de herrería. Como dato curioso, es la única plaza de toros que tiene una forma ovalada en vez de redonda. 

Hacia el lado contrario del puente (izquierdo desde donde estoy), se ve la torre del Oro, que antiguamente era un faro para el puerto de Sevilla. Parece un cilindro, pero en realidad es un dodecágono con aspecto morisco, y su nombre, según mis investigaciones, se debe a que en los atardeceres su reflejo en el Guadalquivir da un aspecto de ser una construcción cubierta con oro… Hablando de arquitectura morisca, casi justo a la mitad de esta torre y del puente, se alcanza a ver la punta de la Giraldita. La torre adquirió ese diminutivo debido al extraño cariño que le tomé al edificio –acontecimiento nunca antes sucedido en mi vida–. Si se ve de cerca la Giralda, es un prisma cuadrangular, pero desde aquí solo se puede ver su puntiagudo final, el mirador. Es probablemente la construcción que más me gusta de Sevilla. 

…Y si buscan un punto más o menos céntrico entre todos los lugares antes mencionados, estoy yo, varias tardes del mes de Julio del 2012, observando la belleza sevillana, y dejando las ideas fluir por mi cabeza mientras siento el viento y saboreo el rico aliento a calor, flamenco y arte.